Manual del descanso III

Para entender por qué no descansamos de forma correcta es necesario conocer el ciclo del sueño. Mientras descansamos no pasamos por una única fase. Cada vez que finalizamos una fase se inicia otra de forma automática.

Cada ciclo del sueño, dura aproximadamente 90 minutos: 65 minutos de sueño normal (o no-REM, las 4 primeras etapas); 20 minutos de sueño REM (la quinta etapa); y 5 minutos finales en un estado no-REM. La fase REM del sueño es más corta durante los primeros ciclos (menos de 20 minutos) y más largas en los últimos (más de 20 minutos). En el periodo que hay entre 2 ciclos de sueño no estamos realmente durmiendo: es una especie de zona intermedia, en la que si no somos molestados (por la luz, el frío, el ruido, etc.) pasamos a entrar a otro ciclo de 90 minutos.

Para disfrutar de un buen y reparador descanso debemos pasar por la mayor cantidad de fases completas sin interrupciones.

Por ejemplo. Si descansamos sobre un soporte demasiado firme, nuestros movimientos no son libres y nuestra posición puede ser forzada. Esto provocará que nos despertemos sin haber completado el ciclo del sueño.

Otro ejemplo sería una habitación ruidosa y mal ventilada. Tanto los ruidos como una elevada temperatura pueden hacer que no conciliemos el sueño o que este no sea continuo, despertándonos constantemente molestos por los ruidos o por el calor.

Variables en la ecuación del descanso

A priori, podríamos pensar en que para un buen descanso únicamente hace falta un buen somier y colchón. Efectivamente, este es, quizás, el factor o la variable de mayor importancia, pero no la única.

Variables que influyen en nuestro descanso y ciclo del sueño

Equipo de descanso

Es esencial para disfrutar de un reparador descanso el disponer de un buen sistema de descanso. Un sistema de descanso formado por un somier, un colchón y una almohada, sin olvidar los complementos como las sábanas.

Un sistema de descanso que se adapte a nuestras necesidades de confort.

Un somier fijo o articulado de madera con láminas de suspensión elásticas, un colchón que se adapte a nuestro contorno y nos haga sentir cómodos y relajados durante la noche y una almohada de grosor y material adecuado.

Ambiente de descanso

También es esencial el disponer de un lugar fijo de descanso. Este espacio debe tener una temperatura agradable (ni alta ni baja) y estar bien ventilado. Además, debe respetar un nivel sonoro y lumínico mínimo para el descanso.

Por último, este ambiente debe aportarnos serenidad y tranquilidad para disfrutar del sueño.

Posición de descanso

Los expertos aconsejan dormir boca arriba (decúbito supino) ya que de esta manera apoyamos por completo nuestra columna vertebral respetando su curvatura natural. De esta forma facilitaremos la circulación sanguínea y una perfecta relajación del sistema nervioso.

Otra forma aceptada de descanso es de costado (decúbito lateral) ya que, si disponemos de un buen sistema de descanso, este se adaptará a nuestro contorno y mantendrá un buen soporte para la posición natural de nuestra columna vertebral.

Es desaconsejable dormir boca abajo (decúbito prono) ya que estamos variando la curvatura natural de nuestra columna vertebral. Con el paso del tiempo, si empleamos esta postura, pueden aparecer dolencias en los huesos, cervicales y columna.

Alimentación

También tiene una importante influencia en nuestro descanso.

Una alimentación pesada y excesiva, cargada de estimulantes (café, té, …) y alcohol provocará una falta de conciliación del sueño o un descanso discontinuado.

El tabaco también es uno de los factores que impiden el conciliar el sueño y además provoca que nos despertemos varias veces durante la noche.

Ligado a una buena alimentación, si practicamos ejercicio de forma periódica, puede ayudarnos a conciliar el sueño y a descansar de forma más profunda.

Ajustando estas pequeñas variables conseguiremos un sueño reparador y un buen descanso. Próximamente os espero con más entregas de este manual de descanso.