LA COMIDA ESTÁ DE MODA

LA COMIDA ESTÁ DE MODA
Empiezo en plan fino y culto con una cita en latín, y ahora en cambio pongo una que parece un poco
tonta, puesto que siempre hemos comido. ¿La comida siempre ha estado de moda? Bueno, quizás
ahora tenga una dimensión social y un interés en los medios de comunicación que no siempre ha
tenido. Antiguamente, las cadenas de televisión dedicaban algún espacio a mediodía para recetas o,
como mucho, incluían una sección en sus magazines matinales. Sin embargo, en los últimos años los
programas de cocina han ganado tiempo en sus franjas habituales, han conseguido canales propios y
en algunas cadenas hasta han asaltado el prime time y han servido de base para realities y talent
shows. En paralelo, hemos pasado de una sociedad en la que los cocineros querían tener un hijo
arquitecto a una en la que los arquitectos quieren que su hijo sea cocinero.
Ahora los grandes chefs comparten espacio mediático con actores, modelos y políticos. Son
figuras populares, iconos que seguir y líderes de opinión, aunque como pasa con todos los gurús, sus
opiniones no siempre son las más acertadas. Una forma de comprobar el poder de la comida es que
encontramos libros de recetas de cocina en los lugares más inverosímiles, incluso en las tiendas de
electrónica, estratégicamente situados cerca de las cajas, con portadas sugerentes destinadas a
estimular lascivamente nuestros jugos gástricos para hacernos comprar el libro. Viene a ser como
una pornografía socialmente aceptada, ya que compramos libros de recetas por instinto primario,
porque nos comeríamos el plato de la portada. Si nos fijamos en las listas de libros más vendidos,
encontraremos que en el apartado de no ficción suelen predominar los libros de cocina y los de
dietas de adelgazamiento…, lo que viene a ser como si nos ofrecieran cocaína para ponernos alegres
y Valium para dejarnos tranquilitos a la vez.
No obstante, este interés y esta omnipresencia tienen una preocupante carga de superficialidad.
El exceso de información y el escaso rigor facilitan que se formen leyendas urbanas, mitos, o que se
den por buenas cosas que no tienen por qué serlas. A todos nos atrae el libro de cocina con las
ilustraciones más sugerentes o la dieta que nos promete adelgazar en menos tiempo y comiendo lo
máximo posible. También dejamos de comer algún tipo de alimentos o determinada marca de
productos porque nos ha llegado un mensaje de correo o de Facebook que dice que su consumo
provoca cáncer, envejecimiento prematuro, en su composición se utilizan fetos abortados o que la
grúa se te llevará el coche si consumes esa marca de yogures. Luego, la cruda realidad te dice que en
el interior de ese libro de cocina tan chulo pone que la paella se hace con guisantes y bacalao, solo
consigues seguir la dieta unas semanas y ganas dos kilos, y si hicieras caso a todas las cadenas de
internet solo podrías alimentarte de agua mineral (en botella de cristal y no de todas las marcas).
Asustar es fácil, y a pesar de que las intoxicaciones alimentarias cada vez son más raras y la nutrición
va mejorando, incluso en los países en vías de desarrollo, las leyendas urbanas, las dietas milagro
fraudulentas y en especial el miedo van creciendo.

No es un caso aislado

No es un caso aislado. Cuando los europeos llegaron a América, la civilización maya hacía
muchos años que se había extinguido. Un apunte: lo de que la civilización se acabó cuando llegaron
los españoles fue una cantada de Mel Gibson en Apocalypto, puesto que el colapso ocurrió entre el
año 800 y el 1000 d. C., medio milenio antes de que llegara Hernán Cortés. Durante mucho tiempo se
pensó que este fin fue debido a diferentes factores, incluyendo guerras y epidemias. Sin embargo, hay
evidencias de que pudo haber sido por una sequía, porque los datos paleoclimáticos sugieren que
hubo un período de entre cuarenta y cincuenta años extremadamente seco, que curiosamente
coincidió en tiempo y en lugar con el declive de la civilización. A principios de 2013, un estudio
también publicado en Science estimó, a través del análisis de una estalagmita de unos dos mil años de
una cueva del sur de Belice, las lluvias históricas en las tierras bajas mayas midiendo isótopos de
oxígeno incorporados a la estalagmita a través del agua de lluvia que se filtró a la cueva. Entre el año
440 y el 660 d. C. hubo un gran incremento de población que coincidió con un período de lluvias. Y a
partir de 660 empiezan a cesar las lluvias. El primer síntoma de la crisis fue la proliferación de
monumentos a diferentes gobernantes…, señal inequívoca de una alta tasa de recambio de personas en
el poder.4 Es gracioso pensar que en el año 2012 mucha gente creyó que los mayas eran capaces de
predecir el fin del mundo, cuando en realidad ni siquiera fueron capaces de predecir el fin de su
sociedad. Puestos a ser prácticos, mejor les hubiera venido tener un buen climatólogo y varios
ingenieros agrónomos en vez de tanto almanaque.
No siempre la sequía es lo que puede acabar con la agricultura. La primera civilización urbana,
Mesopotamia, desapareció porque se salinizaron los campos de cultivo por un excesivo riego.
Arqueológicamente se ha podido trazar cómo cada vez iban sembrando cereales menos productivos
pero más tolerantes a la sal y a las malas condiciones, hasta que llegó un momento en que el
suministro de alimentos no fue suficiente.5 Incluso en climas más lluviosos, una mala gestión
agrícola puede a veces tener consecuencias nefastas. La grandiosa ciudad de Angkor Vat, en
Camboya, se despobló cuando los sistemas de canalización dejaron de ser viables porque se
taponaron debido a una mala gestión y un mal mantenimiento. Y si alguien todavía duda de que toda
civilización se basa en la capacidad de producir y distribuir alimentos, solo tiene que ver cómo
funcionan las escasas sociedades que en pleno siglo XX todavía viven como cazadores recolectores.
Quedan algunas en la Amazonia, en África o en Nueva Guinea. Por ejemplo, los hadza de Tanzania.
Viven de lo que cazan y de forma nómada. Uno de cada cinco niños muere antes del primer año y la
mitad de los niños nacidos no llegan a los quince años. Caerse de un árbol, una caries o una
apendicitis puede suponer una condena a muerte.6 Es un estilo de vida muy natural, pero por el que no
me cambio. Por cierto, el título de este apartado («Sine agricultura nihil») significa «nada sin
agricultura» en latín. Es el lema de la Escuela de Agrónomos de Madrid. Pocas veces tres palabras
han almacenado tanta verdad.

Actualice su contenido regularmente

2. Actualice su contenido regularmente

Usted probablemente ha notado que nos sentimos muy fuertemente sobre el contenido. Los motores de búsqueda, también. El contenido actualizado regularmente se ve como uno de los mejores indicadores de la relevancia de un sitio, así que asegúrese de mantenerlo fresco.

3. Metadatos

Al diseñar su sitio web, cada página contiene un espacio entre las etiquetas <head> para insertar metadatos, o información sobre el contenido de su página. Si tiene un sitio de CMS, el equipo web de UMC habrá rellenado previamente estos datos para usted:

Título Metadata

Los metadatos de título son responsables de los títulos de las páginas que aparecen en la parte superior de una ventana del navegador. Es el metadato más importante en tu página. Para aquellos con un sitio web de CMS, el equipo web ha desarrollado un sistema automatizado para crear el meta título para cada página web.
Descripción Metadata

Los metadatos de descripción son la descripción textual que usará un navegador en la búsqueda de página. Piense en ello como la ventana de su sitio-una descripción concisa y atractiva de lo que está contenido dentro, con el objetivo de animar a la gente a entrar.
Metadatos de palabra clave

Metadatos de palabras clave son las frases de búsqueda que las personas escriben cuando quieren encontrar su página. Usted querrá incluir una variedad de frases. Sin embargo, no se vuelve codicioso: si su lista se convierte en excesiva, el navegador puede ignorar completamente los datos. Como regla general, trate de mantenerlo a cerca de 6-8 frases con cada frase que consiste en 1-4 palabras. Un gran ejemplo sería el “grado de ciencias de la computación”.

Aumente la velocidad de su sitio

Aumente la velocidad de su sitio

¿Recuerdas cómo reaccionaste la última vez que intentaste visitar un sitio y no se cargaría? Como la mayoría de la gente, probablemente salió de la pestaña y siguió adelante. Si los tiempos de carga de su sitio son lentos, no se clasificará alto en los resultados de búsqueda. Por no mencionar, la experiencia del cliente no será positiva si su sitio no es un funcionamiento en segundos, tres segundos para ser exactos. Por cada segundo más que pasa, su tasa de abandono se disparará, dejando clientes infelices y ventas potenciales en la mesa.

¿Entonces, qué puede hacer usted al respecto? Utilice herramientas como pingdom para probar la velocidad de su sitio y obtenga un informe completo que le muestre dónde y cómo puede mejorar los procesos que consumen mucho tiempo para ganar velocidad.

Actualice su sitio frecuentemente

Tener un blog de la empresa hará maravillas en el logro de esta tarea. Google quiere ver que usted tiene un sitio web dinámico y activo. Por supuesto, usted no siempre tendrá nuevos productos para lanzar, o actualizaciones que deben hacerse en su sitio, que es donde entra el blog. Usted puede publicar periódicamente publicaciones de blog sobre los últimos temas y tendencias dentro de su industria, lo que ayuda su ranking de motores de búsqueda en el largo plazo, y el nuevo contenido da a sus clientes una razón para volver a su sitio.

Optimizar para las palabras clave de cola larga

Los nuevos sitios web tienen dificultades para competir por las palabras clave más importantes, por eso es mejor comenzar identificando palabras clave de cola larga (una frase que contenga tres o más palabras) que su sitio pueda clasificar más fácilmente. La tarea de identificar lo que esas palabras clave de cola larga debe ser tedioso, no hay forma de evitarlo. El planificador de palabras clave de Google es un gran lugar para empezar a conectar palabras clave relevantes para su sitio para ver cómo se ve la competencia para cada una de esas palabras clave. Esto le ayudará a eliminar los que no se debe optimizar y seleccionar los que pueden funcionar mejor para atraer tráfico a su sitio.